¡SILENCIO, SE RUEDA! Orwell ha venido a visitarnos al entorno Pignatelli

Calle Ramon Pignatelli
Calle Ramon Pignatelli

Lo que van a captar las cámaras…

Para culminar este año tan extraño Orwell quiere hacerse presente en nuestro barrio recordándonos que hay “un ojo que todo lo ve”-el del Gran Hermano- y que, a estas alturas del tiempo puede adoptar identidades distintas.

Adelanto algunas de las estampas que las cámaras podrán captar y recoger.

La vida y el devenir cotidiano discurren con tranquilidad entre estas calles. A pesar de situaciones de radical precariedad no son significativas las situaciones de violencia (Antonio Ibañez escribía hace unos días un artículo magnifico a este propósito en El periódico de Aragón).

Algunas viviendas ocupadas o destinadas al menudeo en el pequeño tráfico de drogas protagonizan, ocasionalmente, algunas escenas desagradables entre gritos, insultos y amenazas.

Habitualmente la presencia policial es sinónimo de postureo y de ineficacia a la hora de resolver los conflictos que se van produciendo.. En estas semanas pasadas esto ha alcanzado un grado de patetismo increíble con el desproporcionado y contraproducente despliegue de agentes que se ha ceñido más a los criterios del marketing que de la realidad y las necesidades.

Sin embargo, son muchas las historias de dignidad, supervivencia y apoyo mutuo entre nosotros, los vecinos y vecinas.

En estas calles habitamos personas con experiencias y miradas muy distintas y en ocasiones contrapuestas. Como es habitual, la inmensa mayoría de los vecinos y vecinas hacen su vida sin estar asociados o formando parte de algún colectivo o plataforma.

Algunos vecinos se agruparon en Calles Dignas y vienen intentando llamar la atención y buscar soluciones sobre la situación de degradación y abandono. Han conseguido movilizar en estos años a pesar de la ambivalencia y ambigüedad de sus mensajes.

En estos últimos tiempos son los vecinos de la Plataforma de Afectados por el Gancho los que han conseguido la atención del Gran Hermano, desde su experiencia y vivencia del miedo cotidiano y alertando sobre una situación de peligro permanente.

Otros vecinos estamos asociados en la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo, la asociación vecinal que va camino de cumplir cincuenta años de lucha vecinal y que, parece claro, hemos perdido el pulso de los sentires y vivencias del vecindario de estas calles.

Por otra parte, la cuarentena provocada por la pandemia hizo surgir una realidad tan hermosa, humilde y esperanzadora como la Red de Apoyo del Gancho, a la que nos sumamos muchos vecinos y vecinas y cuyo foco sigue estando en el apoyo mutuo y en la facilitación y mejora de la convivencia cotidiana.

Algunas historias que las cámaras no pueden captar pero la memoria cívica sí

Seguramente no es fácil de admitir autocríticamente que Zaragoza es de las pocas ciudades que todavía no ha acometido de verdad la apropiación colectiva de todo su Casco Histórico. Siendo la Zaragoza de todos y el corazón de la ciudad y de su historia bimilenaria, sigue vigente y extendida una dinámica de desconocimiento, fuga y olvido. ¡Hablamos de desidia y desmemoria colectivas!

Aunque parezca increíble sigue pendiente definir, en serio, qué modelo de ciudad, de barrios y de Casco Histórico deseamos y pactamos para la Zaragoza democrática. ¿Pendiente o decididamente indefinido?

Para muchos de nosotros ese modelo tiene que ver con claves como la ciudad compacta, mediterránea, en el que la conservación y la promoción de la diversidad resultan esenciales. La ciudad, como el barrio, la entendemos como un ecosistema en el que convivimos gentes de estatus, edades, culturas, procedencias, ideologías distintas. Por eso resulta muy significativo evitar o combatir los procesos de homogenerización, asi como los de monopolio y sobrepresencia de alguna de las partes o actores.

En este sentido, en nuestra ciudad sigue faltando un liderazgo público que resulte aglutinador y catalizador de las políticas públicas y de los intereses de los vecinos y vecinas de a pie.

No podemos dejar de hablar del Plan Integral del Casco Histórico (PICH) en cuyo parto y nacimiento participé como vecino y miembro de la Asociación Lanuza Casco Viejo hace ya casi veinticinco años. Desde mi experiencia personal el PICH sólo tuvo un impulso político y económico consistente en los gobiernos de Luisa Fernanda Rudi y de José Atarés. Por eso, resulta ahora tan paradógico que uno de los discípulos del añorado Atarés (Jorge Azcón), se asome ahora a esta compleja realidad de nuestras calles desde las cámaras, casi como un voyeur pasivo y omnisciente.

Sólo en esos años fue un verdadero Plan, y en ningún momento ha sido Integral, entre otras cosas por la falta de voluntad política y por la profunda incapacidad de las administraciones públicas de superar su fragmentación en cuadrículas y departamentos.

Tras ese arranque esperanzador de Rudí y Atarés el PICH se fue deteriorando política y económicamente hasta convertirse en un cadáver moribundo o una partida del presupuesto anual y un catálogo de subvenciones a iniciativas habitualmente interesantes.

Nadie ha dicho que realizar políticas integrales sea fácil pero más que nunca-a pesar de la crisis de recursos en las administraciones- necesitamos profundizar esa mirada global y sistémica.

En estos años hemos sabido más o menos renovar pavimentos e infraestructuras, pero hemos sido incapaces de gestionar y liderar la revitalización y los procesos de cohesión social.

Reitero la ausencia de voluntad política pero también el deterioro cívico y político de muchas organizaciones sociales que hemos pasado de forzar políticas a convertirnos en agentes subsidiarios y subvencionados de una administración cómodamente ausente.

Conviene recordar algunas intervenciones bien significativas en este entorno de nuestras calles Pignatelli y Agustina de Aragón.

Seguramente la más potente fue la construcción de viviendas y del Centro Deportivo Municipal Palafox realizada en el arranque de este siglo XXI que consiguió atraer a decenas de familias a nuestro entorno.

En estos mismos años también fue muy relevante el acuerdo de instalar el Archivo Histórico Provincial en el solar y edificio de Pontoneros que adoptaron el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Cultura. Este Proyecto, se vio truncado al aparecer los restos del arrabal musulmán, que evidenció una falta de cintura y flexibilidad de las tres administraciones, ya que los restos le daban más sentido al Proyecto aunque supusiera replantear el proyecto técnico concreto.

Sobre este antiguo edificio militar lleva algunos años preparado un potente Proyecto de viviendas públicas con servicios y espacios comunes que promovió el PSOE de Zaragoza en su momento, y que el Gobierno en minoría de Zaragoza en Común, trató insistentemente de sacar adelante, con el boicot (¿autoboicot?) incomprensible del PSOE en su errática estrategia de oposición municipal.

Justamente, en estos días nuestro Alcalde Jorge Azcón, pretende reactivar ese edificio para convertirlo en una residencia privada de estudiantes ahondando así en su estrategia de venderlo y seguir deteriorando el patrimonio público de nuestro barrio y del conjunto de la ciudad.

Sin obviar las magníficas relaciones entre nuestro Alcalde y el Presidente Lamban, no quiero dejar de señalar cómo el Gobierno de Aragón vive totalmente de espaldas a su entorno y a nuestro barrio.

De hecho, junto a la pendiente rehabilitación de Pontoneros, una de las operaciones con más posibilidades de mejorar nuestro entorno es la de abrir y poner al servicio del barrio y de la ciudad “los jardines del Presidente” que son un ejemplo crudo de privatización impune de un espacio público por parte de las propias instituciones.

Sin duda la declaración de nuestra zona como ARRU (Area de Rehabilitación preferente)abre de nuevo algunas brechas y oportunidades para recuperar el tiempo perdido, aunque me resulta doloroso recordar que en estos veinticinco años hemos perdido mucho dinero disponible para rehabilitación por la incapacidad de Zaragoza Vivienda de gestionarlo encontrando soluciones a la situación tan compleja de los edificios y comunidades de vecinos más deterioradas urbanística y socialmente.

¿Escribimos un nuevo guion conjuntamente, entre tod@s?

Con mucha imaginación quiero suponer que las cámaras no son un instrumento de control social y falsa seguridad, y pensar en la posibilidad de escribir juntos el guion de la película sobre el futuro de esta parte y del conjunto de nuestro barrio.

El mejor patrimonio de estas calles somos todas y cada una de las personas que las habitamos en nuestra diversidad, riqueza y contradicciones. Aquí no sobra nadie porque cada uno de los vecinos y vecinas es importante. Además, esta apuesta por fijar y dignificar las condiciones de vida de quienes habitamos el barrio en el presente, no es contradictoria con la estrategia de diversificar la población y atraer nuevos vecinos y vecinas de diferentes estilos, culturas y estatus económico y social.

Como vecinas organizadas (Calles Dignas, Plataforma de Afectados del Gancho, Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo, Red de Apoyo del Gancho….) no podemos continuar lanzándonos nuestra visión del barrio a la cabeza. Seguramente, parecerá imposible, compartir desde un profundo respeto y reconocimiento, nuestras visiones y experiencias para intentar una nueva visión compartida, aunque sea parcial y limitada. Nuestras añoradas compañeras de AMEDIAR son verdaderas artesanas de estos procesos y podrían realizar el acompañamiento y dinamización desde la voluntad y el deseo de nuestras organizaciones.

Desde el prisma del Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón, y el ámbito de la política institucional, parece imprescindible dejar de mirar hacia otro lado y evitar funcionar a golpe de titular de prensa. La revitalización de este patrimonio común de la ciudad requiere consenso, planificación y liderazgo compartido para impulsar y coordinar políticas reales de inclusión social, vivienda, educación, empleo…Se trata de posibilitar y visibilizar una intervención coherente y ordenada, en la que las inversiones y el trabajo de los profesionales de los distintos ámbitos adquiera sentido y no quede en el caos de los reinos de taifas.

También parece importante una llamada de atención al conjunto de los vecinos y vecinas de Zaragoza porque no podemos seguir permitiéndonos como ciudad seguir asociando y vinculando el Gancho o el Casco Histórico a un falso imaginario de sucesos y degradación que nos hace mucho daño colectivamente y que nos desrresponsabiliza del patrimonio y de la gestión común.

¿Seguimos intentándolo?

En memoria de Alfredo Pérez Palacios que nos ayudó a soñar y disfrutar de este barrio único. Jose Luis Terol (vecino de la calle Agustina de Aragón) (Diciembre de 2020)