Salvemos Averly

Imagen de la campaña: Salvemos Averly
Imagen de la campaña: Salvemos Averly

El complejo industrial de metalurgia “Talleres Averly”, instalada en Zaragoza desde 1880, se encuentra en peligro debido a intereses particulares y especulativos. Estando seguros que el complejo tiene un alto valor histórico y artístico no solo para la ciudad de Zaragoza sino para Europa misma, iniciamos la campaña para la conservación, restauración y la implementación de un museo de uso público. Desde la “Plataforma Ciudadana Salvemos Averly”, la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo se suma y trabaja para la salvación de este edificio tan singular.

Apoya firmando esta iniciativa: http://www.change.org/es/peticiones/salvemos-averly-patrimonio-industrial-de-zaragoza

Plataforma Ciudadana Salvemos Averly – Decálogo

Salvemos Averly en Facebook
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Justificación histórica

El complejo industrial es el resultado de la dedicación de toda una saga familiar a la industria metalúrgica iniciada en 1851 con la llegada a Zaragoza del ingeniero industrial lionés, Antonio Averly Françon.

En 1855, tras haber trabajado como ingeniero en la Sociedad Maquinista Aragonesa (SMA), instala por su cuenta un taller de maquinaria en la C/San Miguel, sucursal de la maison Averly de Lyon dirigida por su hermano, Víctor Averly.

Salvemos Averly en Twitter
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El no contar con fundición propia y tener que depender de varias casas proveedoras de piezas, impulsa a Averly a trasladar los talleres al extrarradio de Zaragoza con el fin de posibilitar el autoabastecimiento de piezas aumentando así los trabajos de montaje, reparación y realización de proyectos y dibujos desarrollados hasta el momento en los talleres del centro de la ciudad.

Es a partir de 1880 cuando la factoría se establece en la denominada Ronda del Campo del Sepulcro, zona de crecimiento industrial y urbano con amplios espacios para el desarrollo de la actividad y cercana a la primera estación ferroviaria de Madrid. Su historia y su legado suponen una pieza clave para la comprensión de la industrialización, especialmente agropecuaria, de la región por su papel transcendental en la contribución al desarrollo y mejora de la misma.

Motivos económicos

El uso residencial actualmente previsto para la parcela, ha venido demostrando durante estos últimos años que sólo supone el enriquecimiento de un sector muy concreto de la sociedad y por un periodo muy corto de tiempo.

Acuarela de Clara Marta Moreno: AVERLY, PATRIMONIO INDUSTRIAL Y ARTÍSTICO, ¡YA!
Acuarela de Clara Marta Moreno: AVERLY, PATRIMONIO INDUSTRIAL Y ARTÍSTICO, ¡YA!

Además de volver a dejar las últimas decisiones que afectan al porvenir de las ciudades en manos de promotoras, constructoras y ayuntamientos benevolentes, se sumaría el hecho de añadir un nuevo volumen de pisos a la ya saturada bolsa de viviendas (100.337 viviendas vacías en Aragón durante 2011 según INE). El modelo no es que se haya agotado, es que nunca fue efectivo.

Como posibles usos para Averly se propone cualquiera. Es decir, el uso que albergue no está reñido con la conservación del patrimonio cultural sino con la sobreexplotación del mismo. Cualquier utilidad que preserve y esté en sintonía con el entorno patrimonial es factible de desarrollarse si bien, las instalaciones de Averly, supondrían un marco perfecto para albergar actividades de tipo cultural y relacionadas con la creatividad.

Un foco alternativo de estas características supondría un núcleo dinamizador real dentro de un entorno en el que han aparecido durante estos últimos años distintos proyectos de gran presupuesto económico y de cuestionable repercusión cultural y social. Estas medidas impulsarían una riqueza local que generaría numerosos puestos de trabajo en torno al complejo y que repercutirían en un desarrollo económico de proximidad, general, estable y duradero.

Justificación urbana

Artículo sobre Averly de Javier Barreiro en: javierbarreiro.wordpress.com
Artículo sobre Averly de Javier Barreiro en: javierbarreiro.wordpress.com (fotográfía de Javier Romeo)

El proceso urbanístico iniciado con las obras de desmonte en 1879 y el inicio de la construcción de las distintas naves un año más tarde, se finaliza en 1882 con la construcción, en la zona oriental de la parcela, de la residencia familiar.

El complejo constituye uno de los más interesantes ejemplos de villa-factoría en el que se combinan armónicamente el funcionalismo industrial y el pintoresquismo burgués de la época, materializándose así en el engranaje de transición entre la zona ferroviaria de la Estación de los Directos y la ecléctica trama urbana emergente del Paseo de María Agustín.

Todo ello reafirma que el conjunto ha de ser considerado como algo más que una mera parcela a la que le corresponde una determinada edificabilidad y aprovechamiento. No se trata de la actual área de intervención  catalogada en el P.G.O.U. de Zaragoza como E-19 (suelo urbano no consolidado desde el cese de la actividad), se trata de Averly.  Los ciudadanos damos un paso al frente en la definición del modelo de ciudad que queremos, compacta, eficiente, humana y en pro de espacios para el disfrute y encuentro comunitario.

Argumento patrimonial

El conjunto se compone de toda una serie de dependencias que se articulan a través del intercalado de espacios libres entre los volúmenes edificados.

Imagen en: Averly – un viaje en el tiempo sin salir de Zaragoza (GOZARTE)
Imagen en: Averly – un viaje en el tiempo sin salir de Zaragoza (GOZARTE)

Estos inmuebles son la residencia familiar, las oficinas, el taller de mecanización y montaje, la calderería, la carpintería, el almacén de modelos y la propia fundición.
Si el valor inmueble es extraordinario, no lo es menos el inmueble. Dentro de las dependencias anteriormente citadas, se conservan intactos planos, moldes, maquinaria, piezas, fotos, modelos, diplomas, engranajes y un sinfín de material que es necesario conservar y mantener en el lugar de origen al que da sentido y del que se sustenta espacialmente. La intervención patrimonial no podrá ser otra que aquella que integre la totalidad del complejo industrial.

Justificación social / vecinal / ciudadana

Espacios industriales de similares características han sido convertidos en verdaderos focos dinamizadores de barrios y ciudades enteras con el consiguiente desarrollo cultural, social y económico que ello ha conllevado.  Magníficos ejemplos como el Matadero de Madrid o la antigua central hidroeléctrica de Helsinki son en la actualidad dinamizadores de los sectores culturales de las capitales respectivas, sin conllevar con ello  grandes transformaciones de sus estructuras, sino todo lo contrario, respetando la esencia misma del edificio  (caso de Helsinki) o el conjunto de edificios antiguos (caso del Matadero madrileño).

Sin duda ha tenido mucho que ver las especiales características que contienen este tipo de patrimonio industrial como son los grandes espacios bien iluminados, las zonas libres o ajardinadas anejas a los edificios, la variedad tipológica de las estancias debido a las necesidades de la factoría y a su orgánico crecimiento o su factor de proximidad dentro de zonas consolidadas de la ciudad.

Tan sólo el hecho de que vecinos y ciudadanos participen activamente en el desarrollo de los planes urbanos y equipamientos, originaría unos resultados viables, acordes con las necesidades sociales y rentables tanto a corto como a largo plazo.

Más que deban ser consideradas las propuestas ciudadanas, son los ciudadanos los que deben tomar las riendas de su ciudad. Al fin y al cabo, el espacio urbano es la habitación común a todos, por lo que ha de ser configurado con las acciones y opiniones de la ciudadanía en conjunto.

Motivación artística

Junto a la producción de distinto material destinado al uso industrial, Averly ha venido desarrollando desde sus orígenes la fundición artística.

A piezas de incalculable valor como son la estatua del Justicia de Aragón Don Juan V de Lanuza, la fuente de la Samaritana o la estructura de los palcos del Teatro Principal,  hay que añadir el innumerable conjunto de fuentes, bancos, farolas, estatuas y demás piezas ornamentales que constituyen el fondo urbano de nuestros pueblos y ciudades.

El valor del fondo artístico de Averly, que incluye incluso relieves del oscense Ramón Acín, radica no sólo en la propia pieza creada sino en todo el conjunto de croquis, planos, pruebas, moldes y máquinas que atestiguan la labor de aquellas personas que supieron manejar con esmero tanto la parte técnica como artística de la fundición.

Justificación paisajística / medioambiental

Dentro del recinto industrial y en consonancia con el conjunto de edificios, existe un importante volumen de especies naturales que podríamos agrupar por su situación en dos grandes grupos: el jardín de la residencia familiar y el arbolado de las zonas libres.

El primero constituye un pequeño pero interesante jardín doméstico adosado a la vivienda familiar, con piezas ornamentales tales como bancos, balaustrada, verja, fuente o bustos escultóricos de los fundadores.

El emplazamiento del mismo al sureste del recinto, junto a la verja oriental y recayendo directamente sobre la vía pública, otorga al jardín no sólo la mejor orientación posible sino un papel principal a la hora de presentarse a la ciudad.

El resto del arbolado que salpica la totalidad de los espacios libres de notable porte y valor medioambiental, constituye un importante volumen de vegetación cuya presencia es de agradecer dentro de zonas urbanas consolidadas faltas de espacios naturales.

Justificación ética

La conservación de la totalidad del conjunto de Averly, supondría el reconocimiento a todas aquellas personas que, como la familia Averly-Bea-Hauke, trabajan en voz baja por la conservación y salvaguarda de nuestro patrimonio cultural.

Numerosos estudiosos tales como Biel Ibáñez, Jiménez Zorzo, Sancho Sora, ambos con respectivas tesis doctorales, Pétriz Borau, Domínguez Hernández, Pascual Domènech o Fernández Pérez entre otros, han venido desarrollando trabajos de investigación en torno a Averly que atestiguan el papel fundamental que la empresa ha tenido en la historia y desarrollo económico de Aragón.

Ni que decir tiene el valor de cientos de personas que a lo largo de estos siglos han trabajado en la factoría y que son parte esencial en la comprensión de lo que hoy somos. Si, gracias al trabajo y empeño de estas personas, ha llegado hasta nuestros días tan extraordinario conjunto patrimonial, es de ley que nos corresponda la preservación y legado a futuras generaciones.

Justificación jurídica / administrativa

De momento, corresponde a las administraciones municipales y autonómicas proteger y custodiar los intereses comunitarios de una sociedad que poco a poco va tomando conciencia de que, a tenor de los efectos originados durante estos últimos años, si no son medidas que favorezcan el bien común, no hay beneficio posible.

Es labor de todos los ciudadanos el velar porque estos intereses comunitarios se salvaguarden y no favorezcan exclusivamente las economías de un pequeño y determinado sector en detrimento de las de la mayoría de la población.

Además del valor exclusivamente económico, existen toda una serie de valores como el cultural, social, urbano o comercial que no deben verse mermados por la supremacía de la sobreexplotación urbanística con resultados, a la vista está, efímeros y contraproducentes.

Y, a más a más, la preservación de todos estos valores genera tanta o más riqueza si cabe.

Justificación educativa

El conjunto de Averly supone un claro ejemplo de espacio productivo en la formación y aprendizaje de la manufactura de piezas industriales y artísticas.

Esta herencia podría ser utilizada de base para continuar con la educación y creación artística a través del desarrollo de escuelas taller o centros de enseñanza vinculados tanto a la ingeniería como a las artes escultóricas.

La labor educativa no se fundamentaría tan sólo en albergar actividades de este tipo sino que el propio hecho de la conservación del complejo industrial, transmitiría a la sociedad valores como el respeto, la tolerancia o la defensa de los bienes comunitarios. Conservar la propia idiosincrasia de una comunidad es lo que la hace rica y lo que permite aprender de las variadas manifestaciones que se han ido originando a lo largo del tiempo.

El medio en el que se desarrolla una sociedad es clave para hacer surgir de ella sus mejores valores.

 

 

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