El futuro del Centro de Música Las Armas, ¿Otro error municipal?

Basura, ruido, humos, broncas permitidos por el Ayuntamiento de Zaragoza en el Centro Musical Las Armas

El Ayuntamiento de Zaragoza realiza una convocatoria abierta para presentar el futuro del Centro de Música las Armas el lunes 9 de marzo a las 17h en las instalaciones de la Junta Municipal ubicada en calle San Pablo 37 a la cual cualquiera puede asistir.

Sobre el centro de música Las Armas, nuestra asociación se ha pronunciado durante años. Cualquiera que sepa la historia de creación de este centro conocerá nuestro papel en la puesta en marcha del mismo. Hace más de dos décadas propusimos, trabajamos y validamos la creación de las nuevas viviendas y el centro cultural.

Hoy, sin dudarlo, podemos decir que el principal beneficio de este proyecto es la existencia de nuevos vecinos. El centro de música fue diseñado originalmente como una extensión de la escuela municipal de música que se encuentra en la misma calle Las Armas, un servicio gestionado directamente por el ayuntamiento.

Con la crisis el Ayuntamiento cambio de modelo de gestión del centro, opto por la gestión privada. Hoy tenemos la experiencia de la gestión de dos empresas que, en distintos tiempos, han resultado en la generación de conflictos vecinales, problemas que continúan.

Los problemas de ruidos, limpieza, aglomeración de personas, humos, broncas y la percepción de que en este centro y entorno existían una saturación de actividades llevó a nuestra asociación a trabajar junto a vecinos afectados desde el 2015 para reclamar soluciones al Ayuntamiento. Desde entonces hemos tenido decenas de reuniones que han servido de poco o nada.

Si nos preguntan si el barrio está mejor comparado con 5 años atrás diremos que es verdad. Si nos hacen la misma pregunta 5 años atrás diríamos lo mismo. Hablar de este centro como panacea que nos ha venido a rescatar a los vecinos del barrio es no conocer la historia del propio barrio. La importancia de este centro cultural es clara, pero está enmarcada en el desarrollo y trabajo comunitario de más de 3 décadas realizado por instituciones y organizaciones sociales.

Ahora no existe un centro que realice actividades, sino un espacio que abarca un edificio público, una plaza, un patio interior, una calle y dos solares todo comprimido en un trozo de ciudad rodeado por cientos de hogares familiares, en el que se celebran conciertos, mercadillos, barbacoas, sesiones de disck jokeys a cualquier hora del día. Un espacio que tiene más actividades que la propia plaza del Pilar.

En medio de lo que algunos consideran un ambiente undergroud, esta este escenario en plan bien, cool, para tomar el vermú, referente de la ciudad, del país, internacional y universalmente, vivimos familias. A todos los que habitamos en dicho entorno nos han borrado del mapa, especialmente a los más humildes. Uno de los problemas que tenemos en el barrio, como existen en otros, es la enorme cantidad de personas en situación de exclusión social que viene a ser eso a lo que siempre hemos llamado “pobres”, un problema social que no se soluciona con mercadillos y conciertos.

Consideramos que estas políticas de dinamización cultural del siglo XXI, solo son actos de barrer bajo la alfombra, porque por mucho que se oculte o se desplace, la pobreza sigue siendo pobreza.

Este centro cultural municipal está cambiando el entorno. Que durante el tiempo de funcionamiento del centro se hayan abierto nuevos locales es cierto, como también lo es que han cerrado otros. Que los pisos turísticos más caros se encuentren en ese entorno no es casualidad, como lo es también que el sector de la hostelería sí se ha visto beneficiado directamente. La hostelería, uno de los principales problemas a la salud de los vecinos del Casco Histórico.

Que el Ayuntamiento no ha resuelto estos problemas de salud de los vecinos está claro. Que sí lo han sabido gestionar para poder validar el rescate de una empresa privada también, otorgándole 112 mil euros de dinero público, dinero que actualmente puede seguir en aumento.

¿Cuántas más reuniones, mesas, procesos participativos, hacen falta para que se atiendan los problemas de salud de los vecinos?

Que deben existir ofertas culturales en el barrio está claro, pero no todo vale. Que hacen falta salas culturales que den salida a la gran demanda de la ciudad, está claro, pero, ¿por qué agrupar todo en este pequeño espacio? ¿Por qué en un barrio consolidado, donde se crean molestias al vecindario?

No nos engañemos, este equipamiento no está diseñado físicamente para su explotación comercial. Su aforo lo demuestra a todas luces. Ante una licitación del centro, podremos definir unas cláusulas que intenten resolver los problemas que afectan al vecindario, pero ante una limitación de horarios y saturación de actividades, nunca será rentable para cualquier empresa que pretenda gestionarlo, salvo que el ayuntamiento financie a dicha empresa. Que una empresa busque el lucro es razonable, que tenga privilegios no lo es. ¿Cuánto más nos costará una futura gestión privada del centro?

Estamos hablando de la cosa pública, y por ello exigimos al ayuntamiento que se responsabilice, que no se escondan detrás de una empresa concesionaria que está haciendo lo que el mismo ayuntamiento le puso a hacer.

Finalmente, exigimos que no nos cueste más dinero la perversión de convertir nuestra calle en un negocio privado, y fíjense que no hablamos de que no haya negocios privados en nuestras calles, sino que la propia calle, el espacio público en general, no sea el local privado de nadie.

Podemos hablar del futuro del centro,
pero más importante aún es hablar del futuro del barrio
y de quienes lo habitamos.

Nuestra Asociación Vecinal no solo quiere solucionar las afecciones directas que como vecinos sufrimos por la saturación de actividades de este centro municipal, sino también quiere solucionar el problema de fondo. Más allá de la propuesta cerrada que plantea el Gobierno municipal de licitar nuevamente la gestión del centro, existen otros modelos que se pueden debatir. Nosotras lo tenemos claro:

Exigimos la gestión pública directa ya.

Asociación Vecinal Lanuza Casco Viejo

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