Los vecinos del casco histórico pagarán el pato de la ampliación de km de los buses

Ampliación de 500.000 kms en la red de autobuses
Ampliación de 500.000 kms en la red de autobuses

Comunicado de Asociación Vecinal de la Madalena «Calle y Libertad»:

Los vecinos del casco histórico pagarán el pato de la ampliación de km de los buses

La irracional reforma de las líneas de bus aprobada por el Ayuntamiento convierte las principales calles del barrio en auténticas autopistas de autobuses, en un claro retroceso en materia de movilidad sostenible. Este despropósito ha producido un hondo malestar en los vecinos del Casco Histórico, ya que socava el derecho de vecinos y peatones al uso de sus calles.

La Asociación Vecinal de la Madalena “Calle y Libertad”, ante la ampliación de 500.000 kilómetros en la red de líneas de autobús urbano que implica que nuevas líneas atraviesen el Casco Histórico de la ciudad, manifiesta su más absoluto rechazo a una reordenación que hace retroceder a Zaragoza a años en los que la movilidad no conocía el concepto de sostenibilidad. Una época en la que el peatón “disfrutaba” del espacio marginal que le permitían las vías dedicadas al tráfico motorizado.

Según el Plan de Movilidad Sostenible de Zaragoza, el Casco Histórico debería haber avanzado en su peatonalización y en la pacificación del tráfico desde hace ya años. Poco se ha avanzado desde su aprobación, salvo en el recorrido del tranvía, y la realidad es que algunas de sus calles ni siquiera son de tráfico interno del barrio, sino que pese a sus reducidas dimensiones se utilizan como vías principales de tráfico de ciudad, destinadas a su uso por vehículos que las recorren para ir de un barrio a otro, cruzando para ello el casco histórico por la mitad.

Así, calles como San Vicente de Paúl siguen soportando un volumen de tráfico desmesurado con continuos atascos, semáforos imposibles para peatones, y un elevado nivel de contaminación por CO2 y partículas de diésel originado por la poca anchura de la calle en relación al nivel de vehículos que la utilizan. Ante una situación ya de por sí insostenible, que debería intentar paliarse sacando líneas de transporte urbano del interior del Casco Histórico y avanzando en su peatonalización, se va a hacer todo lo contrario: a las 2 actuales (21 y 22) que atraviesan San Vicente de Paúl se van a sumar ahora otras 3 (28, 32 y 39), y el Coso Bajo (vía pacificada) va a acumular un total de 10 líneas. Todo ello en dos calles que soportan un intenso uso peatonal, vecinal y comercial, incluido el desplazamiento de cientos de niños y adolescentes que acuden a diario a los tres centros educativos ubicados en las mismas: los dos colegios (Tenerías y Las Paulas) y el IES Pedro de Luna. ¿Hablamos de caminos escolares o de barreras motorizadas al uso de las calles por sus vecinos?.

Apostamos por la peatonalización del Casco Histórico en general, y por tanto de la calle Don Jaime. Apostamos por un transporte público de calidad, en el que en ningún caso sobran trabajadoras, cuya gestión sea también pública y en el que el precio no se fije en términos de rentabilidad económica, y sí en función de favorecer su uso a costa del vehículo motorizado privado. En ningún caso estas apuestas incluyen la conversión de determinadas vías en sumideros de tráfico, en cicatrices imposibles de franquear para el peatón, para desgracia del vecindario.

Pensamos que esta remodelación no tiene sentido de ciudad sino que está justificada por intereses legítimos pero particulares. Que todas las líneas de bus atraviesen la ciudad entera cruzando por en medio del casco histórico es una aberración tanto desde el punto de vista de una movilidad urbana eficaz, como desde los objetivos y contenidos concretos que establece el Plan de Movilidad Sostenible de la ciudad de Zaragoza.