EL BAULERO

20090119183859-baulero.jpg

DIBUJO DE CANO

Un lector fiel me comentó ya hace algunos meses que podía dedicarle una Tinta de Hemeroteca a El Baulero. Y como los deseos de los lectores son órdenes, aquí traigo este texto. Desgraciadamente, no he podido (o sabido) encontrar una entrevista que se le hiciera en vida a Pedro Díaz, así que no me ha quedado más remedio que reproducir el reportaje  que se publicó a su muerte, en marzo de 1972. El texto iba firmado simplemente con las iniciales J. J. B., que corresponden, casi sin ningún margen de error, a J. J. Benítez. Sí, muchos lectores no lo recordarán, pero el investigador de ovnis, experto en temas misteriosos y autor de la exitosa saga de ‘Caballo de Troya’, fue periodista de HERALDO durante un tiempo. Así lo contaba:

“Ha muerto El Baulero. Este nombre posiblemente no significará gran cosa para las nuevas generaciones. Sin embargo, para el resto de los zaragozanos, sí. Y mucho.
Pedro Díaz Layús -siempre conocido por El Baulero- fue un hombre distinto. Singular. Sencillo. Entrañable. Divertido. Amigo de todos.
Don Mariano Murillo, ese veterano aficionado a los toros, lo conoció a fondo. Y nos habló de él.
El Baulero -muerto el pasado día 1 en la calle General Franco como consecuencia de un atropello- había sabido entrar sin tropiezos por la puerta grande de los corazones. Don Mariano y todos a quienes preguntamos lo confirmación.
-Pedrito, El Baulero, supo poner en vilo durante muchos años los corazones de los zaragozanos. Parecía una centella cuando se lanzaba por esas calles de Dios, a lomos de su inseparable bicicleta.

Pedro Díaz Layús había nacido hacía ya más de setenta años. Sus primeros pasos, así como gran parte de su vida, transcurrieron entre las calles angostas del barrio de San Pablo. Allí, su padre, Juan Díaz, le introdujo en el oficio de la construcción de baúles. Y Pedrito lo tomó con cariño. Desde entonces fue ya El Baulero. 
-Desde muy joven -y aunque el negocio lo exigía también así- El Baulero se sintió atraído hacia las bicicletas. Media vida la pasó sobre ruedas. Y consiguió lo que nadie logró nunca: cautivar la admiración y simpatías de las gentes por el simple hecho de transportar un baúl en bicicleta. Pero, ¡Dios mío!, ¡cómo los transportaba…! El Baulero amarraba su carga -su abultada carga- a la parte trasera de la bici o cargaba con ella al hombro y perdía la noción del peligro. Su paso por las calles de la ciudad era una mezcla de suspense y diversión. De pronto soltaba el manillar y extendía sus largos brazos en forma de cruz. Y Pedrito Díaz, el baúl y la bicicleta pasaban como una exhalación entre turismos, tranvías, carros y camiones.
-¡Mira! -comentaba el público-, ahí va El Baulero…
Pero Pedrito Díaz llevaba dentro, en lo más profundo de su ser, un ‘gusanillo’ inquieto, casi demoledor: El Baulero quería ser torero.
-Su padre, Juan Díaz, fue también torero. Y El Baulero subió ya desde muy niño a las gradas del coso zaragozano. Aquello era lo suyo. El toro pudo con él.
Y en 1927, con la seriedad que aquello requería, y con la ilusión clavada en cada lentejuela de su traje de luces, El Baulero hizo su primer paseíllo en Zaragoza. Y el éxito le dio la mano.
-Torearía tres funciones. Dos como banderillero y una como matador.”

baulero-1

“El Baulero empezaba a sonar en el planeta del toro. Después vendrían más actuaciones.
Pero el gran público recordará siempre al Baulero por aquella otra afición suya: el rejoneo en bicicleta. Pedrito Díaz tomó un día su bici y salió a la arena con arrojo. Y levantó al público de sus asientos. La admiración y el cariño por el entrañable Baulero acababa de entrar en una nueva y decisiva fase.
-Después, los años pasaron. Y El Baulero siguió con su bicicleta, su afición al toro y sus correrías por las calles zaragozanas. Todo seguía igual para Pedrito Díaz. Hasta que un día -hará ya más de ocho años- una enfermedad le paralizó parte de su cuerpo. Y su paso se volvió cansado. Pero la tristeza no pudo echar raíces en su alma. El Baulero era fuerte. Y tenía amigos. Toda Zaragoza sabía sonreírle. Toda Zaragoza había sido feliz con sus habilidades, con sus sueños, con sus tardes de sol y rejoneo. Ahora, El Baulero -el entrañable Pedro Díaz- nos ha dejado. Y con él -casi estoy seguro- se ha ido una parte de la antigua, profunda y popular Zaragoza.”       

 FUENTE: BLOG TINTA DE HEMEROTECA.

Quien conozca más datos de este personaje del Casco que los facilite a este Blog. Pienso que al baulero se le debe un mayor recuerdo.

3 Responses to “EL BAULERO”

  1. Pues siento no tener ningun recuerdo de él, como si lo tengo de carbonero y el aceitero d ela plaza del carbon, o de huvero de la calle azoque, o de mi entrañable amigo Enrique Benedi que bien merece un recuerdo en este blog, que fue quien me metio a mi el amor por este barrio, al que quiso hasta la muerte, temprana por cierto

  2. hector guinda lopez
    10:43, 18.03.2010

    Pedro Diaz el Baulero, estaba casado, con una gran señora, llamada Petra y tenian un hijo llamado tambien Pedro, que seria despues el Mago Piter Piz fallecido hace unos pocos años, en la actulidad creo que solo vive su hemana Laura, que en su juventud y estoy seguro que ahora,una mujer guapisima, tambien conoci a su madre a su hermano Juan y a otra hermana que no recuerdo su nonbre.
    El baulero hacia los baunes en un local sito en Casta Alvarez 48 y vivia en calle las armas 89, eran una excelente familia.

  3. Anonymous
    02:38, 06.12.2010

    Creo que tiene un nieto radioaficionado y de bastante parecido físico. Sin duda el baulero tenía la genialidad en sus venas, legado que exhibió su hijo. D.e.p. ambos y esperemos que algún día, entre películas y videojuegos, den nombre estos dos mitos a alguna de nuestras calles.

Leave a Reply