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Antes leer las palabras de Pilar Barranco sólo puedo de decir de Nacho que fue una gran persona, un gran trabajador y un hombre de mente libre y conciliadora.

Este es Nachete. Cachas de gimnasio. Yo bromeo con él y le digo que está tan bueno porque se mete clembuterol. Tiene unas espaldas y unos músculos que tiran para atrás. Su restaurante se llama “Espejo”, está en la calle Santiago y al menos necesito dos visitas semanales para ponerme las pilas. Nachete sale del fondo del salón, deja de enredar con su ordenador, y nos sentamos a chafardear como cotorras. La semana pasada lo vi bien. Más animado que meses atrás, que arrastraba una desgana de esa de las suyas. Estuvimos hablando de Angel Orensanz, de política – para variar, claro – , de cosas nuestras, y de cómo había caído la publicidad. ¿Y qué pasaría cuando el ayuntamiento trasladara… ?”Venga, niña, tómate otro vino, que seguro que lo no arreglamos, pero con somontano pasa mejor. Ahora vendrá el Michel, atácale que tiene un corazón de oro”. Siempre generoso.

    Y hago mía la canción – partes de Moustaki- para explicar que Nacho (siempre le eché en cara que no tuviera un hermano mayor hetero) hoy se ha marchado para volar como un pájaro hacia el cielo azul. Y que libre, por fin, en algún sitio, cuando su alma ha subido más arriba de las nubes, un ruiseñor ha cantado.

    Ya no estará en el Espejo. Con su derecho de admisión tan peculiar. Su restaurante, en el que cuando entrabas, te encontrabas un remanso de paz y armonía. Bien podía tener rosas y jazmines junto a los cuadros de Maturen. Nacho ha dejado su jardín particular en el que nos hacía sentirnos como en un hogar. Contaba mil anécdotas, era mensajero de buenas noticias y me chivaba de vez en cuando algún pequeño secreto. Bendito sea. “- Nacho, que a este paso me tendrás que dar trabajo”. “- Anda, corazón, que no ganaría para la tintotería entonces”, se reía con ganas.

    En esta noche insomne le deseo buen viaje. No proceden los detalles.

         Ya me he pedido sitio en la estrella más cercana a la de Nacho para cuando yo también decida volar en libertad. O se me lleve volando el destino.

   Hay tantas estrellas ocupadas en los últimos años por amigos que se han ido, que ésto parece una epidemia. ¿O somos una generación maldita? De soledad, de falta de… Il n´ira plus sur les chemins…

    Ignacio Lafuente Llera.

    Nuestro niño grande.

    Pilar Barranco

3 Responses to “HA MUERTO NACHO LAFUENTE “ALMA MATER” DEL RESTAURANTE EL ESPEJO.”

  1. Me he quedado de piedra, lo conocía hace muchos años y era una gran persona, lo siento mucho.
    Descanse en paz.

  2. Preciosos obituario de una gran persona, he estado varias veces y era una escelente persona, que las estrellas le iluminen para llegar rapido al mas allá
    triste perdida
    Elevaremos una oracion

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