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    El traslado del rastro de la plaza de toros al entorno de la plaza José María Forqué parece que no gusta ni a los comerciantes ni a los vecinos. Pienso que ha sido una decisión precipitada, prueba de ello es el hecho de que los trabajadores de FCC no sabían nada del traslado y se quedarón de piedra al saber que  tenían que limpiar en otro lugar. Esto es una nueva tomadura de pelo al Distrito de Casco Histórico y a los vendedores.

Pregunté en la mesa del mercados al Presidente de la Junta, Sr.Alonso, si esto lo sabían los vecinos y me contestó que sí  y que no había ningún problema. La desinformación entre concejalías es manifiesta. Esperemos que el traslado sea puntual y que se busque de una vez una ubicación en condiciones.

Quiero recordar que siendo Concejal de Mercados se redactó el reglamento que en la actualidad lo regula y se incumple. Este rastro debería ser de pocos puestos pero de calidad, que se encuentren en ellos objetos de colección o de segunda mano que se puedan utilizar. Debe de existir presencia policial que requise todo lo que sea de dudosa procedencia. El Gobierno que ha perdido el norte en materia de rastros y mercados se mueve a impulsos, por órdenes de la DGA, olvidando la función social que cumple el rastro, que aporta a muchas economías débiles el complemento para poder subsistir. Pero dicho esto hay que obligar a los vendedores a no dejar rastro de su presencia cuando terminan su actividad comercial, los vecinos los mirarán de otra forma y ellos serán verdaderos comerciantes que cuidan su puesto, la mercancía y el entorno donde se les permite trabajar.

                                                                              

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