En la pasada Comisión de Fomento y Comercio de la Junta Municipa del Casco Histórico de Zaragoza que yo coordino, hablamos con preocupación del cierre de muchos comercios y del descenso de ventas en las tiendas del Barrio de San Pablo. Los comerciantes y los vecinos señalaban como principales problemas la suciedad de las calles, la mala movilidad y la inseguridad ciudadana. Respecto a este tema se dijo que muchas veces son los vecinos los que fomentan sin querer la imagen de inseguridad que ofrece el barrio al resto de la ciudad y que en ningun momento es mayor a la que pueda existir en cualquier distrito de Zaragoza. Afortunadamente cada vez son menos también, las personas que unen la delincuencia a la presencia de inmigrantes y el barrio de San Pablo es un modelo de distrito de acogida, convivencia e integración de extranjeros.
Si en el siglo XX se descubrió la ciudad histórica y se establecieron los mecanismos urbanísticos y arquitectónicos para su protección, lo cierto es que ahora debemos tener una visión más generosa de la misma, más integral, contando con los gestores de la ciudad, con los agentes económicos y sociales, con los comerciantes, con los hosteleros, con los profesionales y técnicos, pero, sobre todo, con los residentes.
La finalidad no es otra que “hacer que la ciudad histórica siga estando viva, que no sea únicamente un decorado para el turismo, pues de lo contrario morirá, es decir, hay que buscar puntos de equilibrio para que la bondad del turismo no la avasalle y no la haga perder su fisonomía y condiciones particulares”, según sentenció Daroca(Decano del Colegio de Arquitectos de Córdoba).
Esto supone que los residentes, por ejemplo del casco histórico de Zaragoza, que cuenta con ejemplos de arquitectura mudejar declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco , pueden y deben tener acceso a las nuevas tecnologías de las que disfrutan los residentes de la ciudad moderna, y también al resto de servicios, para que así la ciudad histórica, al estar acomodada a la realidad actual, aunque dentro de determinados parámetros de protección, seguirá estando viva.
Entiendo que para relanzar el comercio de proximidad es necesario mejorar la escena urbana del casco histórico y potenciar un comercio especializado, moderno y atractivo para toda la ciudad. El nuevo Plan Local de Comercio debe de ser el instrumento impulsor de estas actuaciones y debe orientar a los comerciantes y facilitarle las gestiones para poder abrir sus establecimientos. El Comercio debe ser una de las locomotoras de transformación del casco, ahora bien, los problemas comerciales del casco no se pueden tratar de forma unitaria ya que segun las zonas, las soluciones deben de ser diferentes.
Desde este blog os invito a crear un foro pra la analizar las causas de la situación actual del comercio y buscar soluciones imaginativas y posibles que relancen la actividad comercial por la que siempre se ha distinguido nuestro distrito.
22:25, 11.08.2008
Las grandes superficies han perjudicado al barrio, es cierto, pero tambien el gueto que se ha formado,yo solo compro a los mios y los otros a los suyos, sinnque haya un intercambio, la proliferacion de comercios sin licencias, donde todo se vende,con grandes ventajas fiscales que no los goza nadie, muy al contario, poca dinamicacion de los propios comerciantes, que no son todo lo honrados que deberian, hacen que se busque en otros sitios con mas garantia, lo que los cercanos no nos ofrecen
Hace falta cambiar de mentalidad
Y que conste que en el barrio tenemos muy buenos comercios, pescaderia Vargas, carniceria Carcellon, Charcuteria Montori, vi9nos perdiguer y palomitas primi dond evenden unas patas para chuparse los dedos, maldito colesterol