La expresión popular “caerse del guindo” significa que una persona ha pecado de crédula o que cae en la cuenta y se entera de algo obvio que todos sabían. El Presidente Marcelino se acaba de enterar de algo que casi todos los aragoneses sabían: Abastecer con agua del Ebro a Barcelona es un trasvase.
Hasta el propio Consejero de Medio Ambiente Alfredo Boné dijo: “si el agua del Ebro tuviera un determinado color, al llegar a Barcelona tendría ese color”.
La DGA va a pedir ahora la suspensión cautelar del Decreto si el Gobierno mantiene el trasvase y amenaza con presentar un recurso ante los tribunales si el ejecutivo no lo retira. ¿Porqué recurre el Decreto si según Marcelino no estamos ante un trasvase?, ¿Cuál es el motivo para este mínimo cambio de opinión?, ¿Madrid le ha dado un poco de oxígeno al ejecutivo aragonés para que simule estar indignado con el llenado de piscinas y riego de jardines barceloneses?, ¿Será porque el Alcalde de Tarragona ha manifestado su negativa a que se envíen más barcos con agua de los pozos de su ciudad?.
Marcelino debe de disculparse con los aragoneses por no saber defender sus intereses y aprender de otros presidentes autonómicos que anteponen su comunidad a las directivas de su partido.