El Centro Histórico de Zaragoza, Bien de Interés Cultural

El Centro Histórico de Zaragoza estará a partir de ahora más mimado. El Consejo de Gobierno aprobó ayer el decreto por el que se declara a este conjunto histórico Bien de Interés Cultural (BIC). Se culmina así un proceso cuya tramitación comenzó hace 25 años. La declaración de BIC implica un mayor reconocimiento del valor de esta área y más protección.

El Centro Histórico y su entorno declarado BIC excede los límites del distrito actual del Casco Histórico y se corresponde con la morfología urbana de la Zaragoza del siglo XIX, momento en el que empieza la expansión de la ciudad moderna. La catalogación incluye desde el Arrabal, en la margen izquierda del Ebro, hasta la plaza de Santo Domingo, el paseo de María Agustín, la plaza de Aragón, el paseo de la Constitución, el paseo de la Mina, la plaza de San Miguel, la calle Asalto, la plaza de Tenerías y el paseo de Echegaray.

El BIC es un conjunto de gran riqueza arquitectónica y monumental que abarca trama urbana, edificios y monumentos desde la época romana hasta el siglo XX. Para conservar este legado, la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés establece diversas medidas de tutela -algunas coinciden con las que ya recoge el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza y el Plan Integral del Casco Histórico (PICH)-. Las actuaciones en este entorno deberán acogerse a la normativa municipal y autonómica.

Entre otras medidas, no se permitirán remodelaciones urbanas, modificaciones de alineaciones o parcelaciones, salvo que impliquen una mejora del entorno. Las nuevas edificaciones o las obras de remodelación deberán integrarse en el conjunto, siguiendo las tipologías tradicionales. Se prohíben las instalaciones urbanas, eléctricas o telefónicas aéreas o adosadas a la fachada, que se canalizarán soterradas. Los anuncios y la señalización en general deberán ser armónicos con el conjunto.

La declaración de Bien de Interés Cultural obliga ahora a aprobar uno o varios planes especiales de protección. Estos planes recogerán las medidas específicas para cada una de las zonas incluidas dentro del Conjunto Histórico.

Tanto el vicepresidente del Gobierno, José Ángel Biel, como el alcalde de Zaragoza, José Atarés, mostraron ayer su satisfacción por la declaración del Casco Histórico como BIC. Atarés destacó que el Ayuntamiento ha invertido más de 44 millones de euros en la recuperación del patrimonio histórico y artístico del Casco Viejo, dentro del Plan Integral. Entre los bienes recuperados destacan el museo del Teatro Romano -en obras-, el Centro de Historia en el antiguo cuartel de San Agustín -todavía no ha finalizado la rehabilitación-, la Escuela de Música en la Casa Palacio de la calle Las Armas o la Biblioteca del Agua y del Medio Ambiente -inaugurada recientemente-.

El PICH se aprobó en abril de 1997 para fomentar la regeneración social y urbanística del barrio más antiguo y deteriorado de la ciudad. Se trata de inversiones por valor de más de 120 millones de euros durante ocho años para la renovación de infraestructuras, restauración de edificios, proyectos sociales y culturales.

Los límites de actuación del PICH coinciden -a excepción del Arrabal- con la delimitación del conjunto declarado Bien de Interés Cultural. En el área doblemente protegida coinciden espacios tan contrastados como el paseo de la Independencia o los «veteranos» solares rebosantes de basura en San Pablo o La Magdalena.

«Desde que empezó el PICH, se ha mejorado muchísimo, sobre todo en los dos últimos años, en que se notan los resultados de la inversión. Ya hemos invertido más de 87 millones de euros», afirmó ayer Pedro Jato, concejal delegado del Plan Integral y presidente de la Junta de Distrito del Casco Histórico.

En renovación de calles e infraestructuras, el PICH obtiene sus balances más positivos. Aunque el Ayuntamiento también reconoce que «queda mucho por hacer».

«Lógicamente, la degradación existe, porque esto no se transforma de la noche a la mañana. La integración social es donde más tenemos que esforzarnos», añadió Jato.

La suciedad de los solares es el caballo de batalla de los vecinos que sufren los olores y la molestias a diario de la cara menos brillante del Casco Histórico. «Los solares son la lacra del barrio. Habría que obligar a construir», señaló Raquel Aznar, presidenta de la asociación de vecinos Lanuza-Casco Viejo, que también señaló otra necesidad: la asistencia a mayores.

«Quedan demasiadas cosas pendientes: sanear los solares, construir más viviendas, resolver la situación de Miguel de Ara, un campo de fútbol, una biblioteca..», enumeró Francha Menayo, secretaria de la asociación Zaragoza Antigua.